Estudio realizado por Atisba confirma la gran concentración de población y servicios en el área metropolitana.

Aunque las comunas concentradas sumaran todos sus habitantes, aún faltarían dos millones para llegar a los más de seis que viven en la capital.

Santiago de Chile es la única gran área metropolitana de Chile. Según el estudio realizado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), hace dos años, sobre las ciudades del país, la capital chilena puede definirse así porque su estructura le permite concentrar en un solo territorio las actividades de diversos municipios y constituir un gran sistema.

Esta misma distinción del resto del país lo refleja la alta concentración de personas que viven en la capital: cerca de 40% de la población chilena tiene su vivienda en Santiago y la tendencia no parece cambiar demasiado en los últimos censos.

Pero un tercer antecedente también comprueba el fenómeno. Un análisis realizado por la consultora Atisba contrastó el tamaño del Gran Santiago con el resto de las ciudades del país y concluyó que en las más de 70 mil hectáreas que mide la ciudad (solo con su límite urbano, sin considerar extensiones como Padre Hurtado, Lampa o Colina), caben 31 ciudades del resto del país, incluyendo a las otras dos urbes relevantes: Valparaíso y Concepción.

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Así, por ejemplo, según el estudio, Antofagasta abarca un sector de Las Condes, toda la Reina, y parte de Peñalolén, La Florida y Puente Alto. La unión de Temuco y Padre Las Casas cabe perfectamente en Lo Espejo, La Cisterna, San Ramón y una parte de San Joaquín y Macul. Además, Valparaíso sobrepasa a Las Condes y contiene algunos barrios de Providencia (ver mapa).

«Es muy difícil de revertir el centralismo y es discutible si es favorable, ya que muchas ciudades regionales que aparecen en el mapa presentan serias carencias de infraestructura o servicios que podrian reventar si llegaran decenas de miles santiaguinos. Basta ver lo que ocurre en algunas en los veranos. Ademas el efecto seria marginal sobre el peso de la capital. Con un millon menos de habitantes, que es casi imposible de mover, Gran Santiago bajaría su peso sobre el total nacional de 38% a un 32% apenas y el efecto en regiones podría ser demoledor», señala Iván Poduje, urbanista de Atisba y autor del estudio. A su jucio, se necesita una descentralizacion administrativa, que impulse proyectos que mejoren la calidad de vida. Eso podría atraer capital humano desde Santiago con arraigo. Un buen ejemplo es el desafío del norte minero».

El estudio también muestra la alta densidad de población que presenta Santiago. Si las 31 ciudades suman sus habitantes llegan a 4.660.407 habitantes, cerca de dos millones menos de los cerca de 6,5 millones que viven en el Gran Santiago.

El presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, Luis Eduardo Bresciani, dice que esta evidencia supone desafíos institucionales. «Por su condición metropolitana, Santiago puede albergar muchas comunas que son ciudades en sí mismas. Esto obliga a tener un modelo de gobierno metropolitano, que hoy día Chile no tiene. Por otra parte, en el siglo actual, una condición de desarrollo cultura, económico y social es tener áreas metropolitanas fuertes. Sin embargo, Chile requiere tener más de un área metropolitana fuerte, superando esta condición de exclusividad que tiene Santiago y eso nos obliga a fomentar el desarrollo de las otras áreas metropolitanas que el país tiene», reflexiona.