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Ivan Poduje
Ivan Poduje

Guetos Verticales. ¿Estigma o alerta justificada?

Sus promotores y algunos residentes acusan discriminación y clasismo por definir como “guetos verticales” las megatorres con densidades cercanas a 2.000 viviendas x manzana.

Yo discrepo. Creo que existen antecedentes fundados para alertar sobre el problema y tomar medidas para corregirlo.

Un “gueto” es un territorio donde residen personas que comparten origen social, religioso o país de procedencia. El problema se produce cuando estas condiciones de homogeneidad afectan la calidad de vida, aumentan la probabilidad de ocurrencia de problema sociales y marginan a los habitantes de los beneficios que entrega la ciudad.

El entorno construido tiene directa relación con la aparición de un gueto, y en los edificios híperdensos existen tres condiciones que preocupan.

Efecto Panal: muchos departamentos pequeños (cientos), con diseños defectuosos que afectan la calidad de vida, la salud de sus residentes (ventilación, asoleamiento, aislación) o la convivencia. Esto último es crítico cuando los espacios comunes son insuficientes (pasillos angostos. pocos ascensores y estacionamientos) o no se mantienen.

Minusvalía: Si a lo anterior, sumamos un entornos deteriorado y una mala vejez de los edificios, el precio de las viviendas sube menos que la media o puede caer, lo que es muy serio ya que se trata del principal patrimonio de las familias.

Ruina Prematura: se produce cuando caen los precios y un porcentaje relevante de los departamentos están destinados a la renta. Para los propietarios que no viven ahí, la forma de compensar minusvalía es cortar recursos para mantención, lo que acelera el deterioro y hace caer aún más los precios.

Existe abundante experiencia internacional que justifica esta preocupación. Es cosa de ver los “grand ensemble” franceses o los “social housing project” norteamericanos donde las condiciones de vida generadas por la hiperdensidad son deplorables, con arriendos abusivos para inmigrantes, usos no deseados y severo deterioro de entornos.

Cuando ello ocurre el Estado debe intervenir, demoliendo torres, reparando departamentos o creando programas para mantener espacios comunes. Hablamos de billones de pesos y de años de trabajo. De cientos de miles de afectados.

Las ciudades deben repoblar sus centros, pero con densidades y alturas adecuadas. Con diseños y regulaciones que no pongan en riesgo la salud de las personas, su calidad de vida o su principal patrimonio familiar.

Ese jueves 23 en @inacapvalpo discutiremos sobre ordenamiento territorial y desastres naturales, junto a director de @onemichile Nelly Gray de @ONU_es y Francisco Menares https://t.co/lTDAwBNlvp

Publicado el 18 de Nov

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